
Vaya por delante que no conozco personalmente a David Castaño, product manager de Namco Bandai en España. Lleva tiempo participando en el podcast Fase Bonus (si todavía no los conoces, ya estás tardando) y todas sus opiniones me parecen muy honestas. Triste es que algo que debería ser fundamental resulte elogiable, pero estos son los tiempos que nos hacen vivir algunos relaciones públicas, directores ejecutivos y demás bocazas sin parangón. No hay que generalizar y no desprecio a los gremios. Pero por pocas que sean las ovejas negras, son muy escandalosas. Semana sí y semana también leemos declaraciones descabelladas de aquellos que piensan que las ruedas deberían ser cuadradas y que todos los que le lleven la contraria son unos necios redomados.
En el programa 2x21, a propósito de la nueva Nintendo 3DS, David justificaba que esta tenga restricción regional como una medida por parte de Nintendo para evitar el daño que produce la importación de juegos. Un juego importado desde Reino Unido para Xbox 360, por ejemplo, puede costar 40€ mientras que si lo comprásemos en España tendríamos que desembolsar hasta 70€.
Y yo me pregunto, ¿de qué hablamos? de negocios, ¿no?. Resulta que a Nintendo y otras compañías, que en todos lados cuecen habas, les parece mal que paguemos 40 € cuando podríamos pagar 70 por el mismo producto... claro, el cliente lobotomizado es el mejor. Me pregunto yo si Nintendo, por seguir con el mismo ejemplo, se aplica el cuento a sí misma y fabrica sus consolas en Alemania. O, por el contrario, ¿fabrica Nintendo sus productos en China donde las condiciones laborales son pésimas, los sueldos ínfimos y la gestión medioambiental casi inexistente?
La globalización de la economía sólo debería ser válida para unos cuantos, para el resto nos basta con obedecer el dictado de los iluminados y poderosos.
Los posibles clientes estamos siendo bombardeados continuamente con este tipo de mensajes, no valemos absolutamente nada. Nos quieren ver reducidos a unos sujetos pasivos que semana tras semana abrimos la cartera para soltar unos cuantos billetes. Si no compramos, compramos poco o compramos barato somos unos villanos que estamos llevando al negocio a la quiebra.
...y las mentiras repetidas mil veces acaban convirtiéndose en dogmas de fe.
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