Escribir un análisis de Rick Dangerous se me hace difícil. Es un juego con bastantes años a su espalda que técnicamente no destacaba por nada en particular. Sin embargo, el tiempo ha pasado y de vez en cuando sigo echando algunas partidas, así que algo especial tiene. Voy a intentar descubrirlo en este análisis.
El juego está ambientado en los años 40 y encarnamos el papel de Rick Dangerous, un agente especial británico con una clara inspiración en Indiana Jones que debe realizar diversas misiones a lo largo del mundo.
Dichas misiones se corresponden a cuatro niveles que debemos recorrer de principio a fin para alcanzar el final del juego. El desarrollo de dichos niveles es lineal, salvo el tercero donde aparece un componente laberíntico.
Los niveles, como es normal en este tipo de juegos, estaban plagados de enemigos, trampas y algunos mini-puzzles que debemos resolver para poder avanzar.
Y para superar todas esas dificultades, nuestro héroe es capaz de realizar ciertas acciones como saltar, agacharse y arrastrarse por el suelo, disparar con su pistola, colocar cartuchos de dinamita y dar golpes con un bastón.
Así que, si siguiéramos los criterios actuales, se trata de un juego de plataformas lineal y de concepto muy sencillo. Pero todo era muy diferente en 1989 y la variedad de acciones que podíamos realizar no era la más frecuente. Los aspectos menos trabajados del juego como son su pobre historia y su linealidad pasan a un segundo plano cuando tenemos ante nosotros un juego que ofrece desde el primer momento mucha diversión y una cierta componente de estrategia a la hora de enfrentarnos a los niveles más difíciles.
Para valorar en su justa medida la jugabilidad de Rick Dangerous, debemos trasladarnos mentalmente a finales de la década de los 80: Los ordenadores de 8bits todavía eran los reyes del ocio electrónico, aunque poco a poco se iban implantando los de 16bits como el Commodore Amiga y el Atari ST... y en muchísima menor medida el PC; las consolas de 8bits, especialmente la NES, tenían bastante éxito en USA, pero todavía no habían sido comercializadas las de 16bits y no existían los que a día de hoy se consideran grandes “hits” de los juegos de plataformas tales como “Super Mario World”, “Sonic”...
Así que los juegos de plataformas de la época eran bastante lentos en su desarrollo y, por lo general, bastante difíciles.
Rick Dangerous continuaba la tradición de juegos de plataformas de 8bits, aportando algunas pequeñas variaciones en cuanto a la jugabilidad.
Por un lado, nuestro personaje podía realizar múltiples acciones con sólo un botón. Para ello debemos apretar el botón de disparo y mover el joystick hacia abajo, un lado o arriba. Con ello colocaríamos un cartucho de dinamita, daríamos un golpe con nuestra vara o dispararíamos con nuestra pistola. Dicho sistema de control permitía una variedad de acciones con un sólo botón a la que los jugadores de la época no estaban acostumbrados.
Por otro, debemos resolver algunos mini-puzzles en algunas pantallas. No son nada complicados pero añaden un poco de variedad al juego. El hecho de que tanto las balas como los cartuchos de dinamita son limitados, aunque encontramos algunos puntos para reponerlos, añaden un cierto factor estratégico ya que en algunos lugares debemos dosificar muy bien su uso. Matar a todos los enemigos en Rick Dangerous no nos dejará llegar muy lejos...
Para terminar, los mapas esconden gran cantidad de trampas que sólo es posible evitar cuando conocemos su situación. Este hecho es causante de la gran dificultad del juego. La única manera de avanzar consiste en tener fe y movernos alegremente por los escenarios hasta que una de dichas trampas ocultas nos mate y perdamos una vida. Entonces volveremos a jugar dicho nivel desde el último “checkpoint” alcanzado y, habiendo memorizado la situación de la trampa, buscaremos una ruta alternativa para no morir.
Este sistema tan “didáctico” es duro en el primer nivel... pero si pensamos que no hay manera de grabar la partida o de saltarnos los niveles nos damos cuenta de que se vuelve totalmente desquiciante en el momento que estemos en el nivel dos o superior.
Obviando la elevada dificultad, todo funciona muy bien. Los niveles son entretenidos y variados, los controles responden a la perfección y nuestra persistencia con el juego tiene sus frutos, llegando en cada nueva partida un poco más lejos. Este es el principal factor adictivo de Rick Dangerous.
Rick Dangerous es un juego sin demasiados alardes técnicos. Ya desde su fase de diseño, por abaratar costes, se tuvo claro que todo el juego debía ser lo más “multiplataforma” posible. Esto impuso ciertas limitaciones visuales que impidió que las versiones de 16bits pudieran exprimir todo el potencial de las máquinas en las que funcionaban. Así, en Amiga, Atari ST y PC veremos que los gráficos no ocupan el 100% de la pantalla.
El juego transcurre con el esquema clásico de pantallas sucesivas, sin “scroll”, y con unos fondos estáticos. Es cierto que en algunas ocasiones aparece un scroll que nos muestra de un modo contínuo el paso de una pantalla a otra, pero durante esos instantes la acción se detiene y no podemos controlar a nuestro personaje, razón por la cual no podemos hablar de que exista un auténtico “scroll”. Ambos aspectos, scroll y fondos con scroll parallax o algún tipo de animación, podrían haber sido incorporados en las máquinas de 16bits, pero nuévamente el hecho de que se realizara una programación lo más multiplataforma posible lastró las versiones para dichos ordenadores.

A pesar de estas limitaciones, los grafistas realizaron un gran trabajo. Todos los elementos del juego están muy trabajados y podemos apreciar en ellos gran variedad. Los tres primeros niveles tienen ambientaciones totalmente diferentes, incluyendo decorados y enemigos únicos. El cuarto nivel viene a ser una continuación del tercero.
Mención especial se merece el aspecto achatado y caricaturesco de los personajes del juego que pese a su pequeño tamaño están muy bien animados y muestran bastantes detalles. Yo destacaría dos animaciones que me parecen muy graciosas: la muerte de Rick Dangerous y el caminar de las momias del segundo nivel.
Este es el aspecto más pobre de todo el juego. No se puede decir nada malo del sonido, tanto la música como los efectos están bien conseguidos y son correctos, pero quizás un juego con un aspecto visual tan característico merecía un aspecto sonoro que estuviera a su misma altura.
Sin embargo hay un sonido que permanece en la memoria de todos los que alguna vez jugamos a este juego, el grito que da Rick Dangerous cada vez que pierde una vida. Ese “WAAAHHH!!!” tan característico con el que sólo pudieron disfrutar los jugadores de Commodore Amiga. [comprobar]
Siendo crítico me doy cuenta de que a Rick Dangerous no le doy ninguna gran puntuación. Lo cierto es que es un juego que no destaca por nada en particular... y sin embargo lo considero uno de los mejores juegos de la historia. Quizás esos “puntos” extra que le doy sean fruto de mi nostalgia, fue uno de los primeros juegos decentes que tuve en PC.
Pero han pasado los años y de vez en cuando me sigo echando alguna partidilla. Su jugabilidad permanece intacta y sus gráficos me parecen tan bonitos como el primer día. Salvando las carencias técnicas, visualmente está a la altura de muchos títulos que vinieron años después.
Sólo hay un aspecto que desentona hoy en día, su dificultad es “demasiado” alta. Llegar a superar el primer nivel nos puede llevar muchas horas y el único método para pasar bastantes pantallas es el ensayo-error. Sin ningún modo de grabar partida ni saltarnos los niveles, nuestros nervios pueden resentirse mucho.
Si solucionamos este “fallo” gracias a las opcines extra de los emuladores para grabar partida, tendremos ante nosotros un excelente juego para pasar una tarde de “plataformeo” lento y preciso que pondrá a prueba nuestra habilidad.
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